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Alarma para la aceleración del crédito hipotecario.

Tras el impacto derivado de la pandemia el crédito hipotecario sea mantenido residente a ello, sin embargo, los especialistas prevén que la actual inflación esta provocando menor disponibilidad en los ingresos personales de los ciudadanos, esto podría mermar la colocación y perder el ritmo que se ha tenido en los últimos años.


De acuerdo con datos BBVA Research, en octubre del año pasado, el crecimiento real anual de los saldos vigentes del crédito hipotecario se ubicó en 3.2%, igual al promedio observado en los primeros nueve meses del año, pero con una recuperación respecto lo que se observó en agosto y septiembre (2.9%) del 2022.

No obstante, según los análisis del banco, el dinamismo de esta cartera tiene un sesgo a la baja, ya que reacciona con rezago al comportamiento del empleo formal que, aunado a las alzas de interés de largo plazo, apuntaría a una demanda más moderada de créditos hipotecarios en el futuro.


Carlos Serrano, economista Jefe de BBVA en México a comentado que "La confianza de los consumidores en el sector vivienda, ha caído de manera importante (-11.7% anual a septiembre pasado) y esto podría moderar la demanda de crédito en la vivienda" Esto siendo un claro reflejo de la situación poco favorable que implica el aumento de costos derivados de la inflación mundial.


E director de Crédito Hipotecario de HSBC, Enrique Margain, apunta que los retos del mercado serán las tasas de interés, el precio de la vivienda y, especialmente, los ingresos disponibles de los mexicanos a partir del empleo.


“Venimos de dos años con una inflación importante, los ingresos no crecen a igual ritmo que los gastos de las personas. Además, el salario aumenta una vez al año, mientras que la inflación es continua. Esto es el componente más importante, el que me preocuparía en términos de colocación, debido a que impacta en la capacidad de pago de las personas”,es lo que comento Margain.


Según los analistas, un elemento que ha afectado al mercado laboral ha sido el alto nivel de inflación que, de enero a noviembre del 2022, tuvo un promedio de 7.9 por ciento.


Esto, para los especialistas, impactó de manera negativa en los salarios reales y la masa salarial; aunque las negociaciones salariales de inicios de año, el incremento del salario mínimo y la importante creación de empleo, les han dado resiliencia.

Según BBVA, el salario real ha permanecido 3.2% por arriba del nivel prepandemia y la masa salarial en 8.7 por ciento. Un comportamiento que, se prevé, podría cambiar en este 2023.


“La fortaleza del mercado laboral se verá afectada por la desaceleración de la economía prevista para el 2023 y un repunte hacia el 2024, por lo cual esperamos que el empleo formal tenga un crecimiento interanual de fin de periodo de 2.5% y 3.2%, lo que implica una creación de 520,000 y 700,000, respectivamente”, detalló el banco.




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